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La vida sexual en la pareja de hoy

La vida sexual en la pareja de hoy

Las parejas de hoy conviven en una realidad distinta a la de 50 o 100 años atrás. Los roles al interior de la pareja han tenido cambios dramáticos y esto ha implicado nuevos re ajustes en las formas de abordar la convivencia.

Recordemos que hasta el siglo pasado los roles de la pareja al interior de la familia estaban determinados tradicionalmente de generación en generación y había muy poca movilidad en ese sentido. La mujer mantenía su identidad basada fundamentalmente en el ser madre, en el ser esposa y en la sumisión y pasividad sexual coronada con una virginidad inicial.

Por otro lado los hombres basaban su identidad masculina en la heterosexualidad a toda prueba, en el ser jefe de familia y soporte económico de esta y por último en ser el padre de los hijos. De allí probablemente la importancia de la fidelidad de la mujer como garante de este punto y el castigo social que esta soportaría si cometía infidelidad.

Las parejas de la sociedad moderna han dejado atrás buena parte o al menos algunos de estos roles y están en camino a construir nuevas formas de relacionarse. Esto hace que se viva un período de transición para ambos en donde la identidad del ser hombre y mujer estén aun en desarrollo. Pareciera que las mujeres han tenido que hacer un mayor ajuste en sus funciones y el hombre aun mantenga una cierta latencia en ellos.

Estos cambios casi no han dado oportunidad a adecuarse apropiadamente y es una de las razones por las cuales la institución matrimonial está en una seria crisis, con una cantidad de rupturas cercanas al 50 %. Sin embargo hombres y mujeres siguen persistiendo en la idea de emparejarse, como si supiesen que “es la forma humana de existir”, marcada desde nuestros inicios por la relación existencial madre-hijo.

La investigación de parejas nos muestra hoy que los espacios en los cuales las parejas van a disfuncionar en nuestra sociedad son en general; el manejo del poder al interior de la pareja; la construcción de la intimidad  y por último cómo mantener la pasión.

Son en estos tres espacios donde se van a desenvolver los pequeños dramas de cada pareja, acrecentados por las demandas de los hijos que cada vez invaden más los espacios de la pareja, las demandas laborales que hacen de jornadas extensas y mal remuneradas una fuente inagotable de estrés y por último las necesidades de construir cada uno una historia biográfica y una identidad propia constituyendo a su partner en el lugar donde se depositan exageradamente las idealizaciones y devaluaciones.

Es en esta lógica en donde la sexualidad se transforma en un barómetro que resalta como un buen indicador de la sanidad o enfermedad de la pareja. La sexualidad se puede transformar en una herramienta al servicio del poder en uno o en ambos miembros de la pareja; se puede transformar en un espacio de disfunciones o insatisfacciones si se deteriora la intimidad; puede alejar, aislar o deteriorar la cercanía de la pareja si se altera la pasión.

Cada pareja debería dialogar en profundidad acerca de estos tres espacios, recrearlos, reconstruirlos, repararlos para solucionar las dificultades que naturalmente se darán en toda relación humana.

Tener una pareja es un problema…..pero el problema en verdad es la solución del problema.

Cambiar de pareja las más de las veces nos hace incurrir en los mismos errores y problemas, pues no nos hemos abocado cada uno a solucionar cada uno de estos tres elementos que se nos vendrán encima en cada relación de pareja.

 

Dr. Christian Thomas

Director del Centro de Estudios de la Sexualidad Chile

info@cesch.cl