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A Propósito del Co-lecho (segunda parte)

Marcos tiene 28 años y consulta por eyaculación precoz. Lo padece, si es correcto usar el término, desde el inicio de su vida sexual. Incluso su masturbación ya auguraba este recorrido, en el cual la manifestación de lo precoz era cosa diaria.

Sufrió en la infancia la ruptura de la relación de sus padres a eso de los 4 años y desde esa edad la madre no le permitió separarse de su lado, tal vez angustiada por la soledad que le dejó la partida de su marido. Marcos fue para entonces arrullado y mimado más de lo que para entonces lo era y nunca más abandonó la cama de su madre hasta los 13 años. Para entonces algo lo movió a salir de allí, del lado de la madre, tal vez algo intuitivo, algo de vergüenza, o los comentarios de sus amigos del colegio que al visitarlo en la casa sospecharon de este hábito poco común.

Lo que los compañeros de Marcos nunca supieron y que surgió en las entrevistas clínicas fue el hecho que hasta cerca de los nueve años Marcos con frecuencia presentaba enuresis, perdida de orina involuntaria mientras dormía junto a su madre. Relata que la madre intentó remedios caseros, que aparte  de repugnantes, muchos de ellos, en nada solucionaron su dificultad. Luego una visita al pediatra quien lo diagnosticó de inmaduro, pero que en nada cambió el síntoma.

La etapa de masturbación puberal sorprendió a Marcos con una tendencia a la compulsividad, incluso llegando a manifestarse hasta 10 veces al día en esta actividad juvenil. En este sentido la entrevista reveló más tarde que la actividad masturbatoria nunca estuvo ausente, recordando episodios en la niñez, frotándose con la almohada, o con muñecos en los momentos de soledad.

El trabajo terapéutico reveló enormes montos de ansiedad a la base del funcionamiento de Marcos. Ansiedad que se manifestaba de diversas maneras y que buscaba intuitivamente mecanismos de autorregulación para compensar el desbalance fisiológico y psíquico.

De hecho nuestro paciente es fumador de 15 cigarrillos al día y tiende a comer comida chatarra para calmar su ansiedad. No tiene una relación estable de pareja hace años y su vida sexual ha estado tapizada de fracasos y experiencias negativas en donde ha llegado a tener eyaculación ante portas (antes de penetrar)

Esta pareciera ser una historia clínica sexual como tantas otras pero sin embargo es la resultante de una combinación de hechos, un efecto del co-lecho y de los graves déficits en la regulación física y emocional de su madre hacia él, probablemente desde mucho antes de la separación de su padre.

En las sesiones se fue revelando una a una las estrategias evitativas de Marcos, construidas desde la más tierna infancia y que pretendieron poner a salvaguarda la integridad del pequeño entonces.

Quiero recordar que la estrategia evitativa, es una de las dos estrategias ansiosas descritas por la Teoría de Apegos de J. Bolwby. Esta podríamos definirla como una forma de sobrevivencia en donde la seguridad se obtiene mediante el corte emocional con la otra persona cuando se pone en riesgo su equilibrio emocional, amenazado por el abandono o una tensión intensa en la relación con los otros. Pareciera que estos niños ven amenazada su seguridad por las discontinuidades regulatorias del cuidador (figura de apego, en este caso la madre), de tal forma que se produce un desencanto con la seguridad prometida y se prefiere la autoseguridad basada en la desconexión emocional. Así se evita la herida de la defraudación de confiar, de creer en el otro, en otras palabras de ser amado. Se compone así toda una teoría propia acerca del mundo (los otros) y de sí mismo, cuyo inicio son sensaciones muy primarias no reguladas que con el tiempo se van transformando en cogniciones, fantasías, pensamientos que van a ser la base de la realidad del sujeto.

Marcos sucumbió a la inundación de sensaciones corporales y emocionales que fueron emplazadas desde el mundo de los padres hacia él, en especial la continuidad exagerada de la co habitación junto a su madre, quien confundida con sus emociones, pretendió dar lo mejor de sí para el pequeño Marcos, sin sospechar que el remedio condicionaría la enfermedad. Marcos improntó en su memoria corporal tal nivel de sensaciones que requirió de él estrategias de sobrevivencia para poder soportarlas. Esto implicó desconectarse emocionalmente de su madre cuidadora, para asegurarse su continuidad vital y sobrevivir al enjambre de sensaciones que su cuerpo infantil recibía sin el límite necesario e imprescindible.

Los padres, en este caso en especial la madre, a cargo de quien Marcos quedó al cuidado, deben funcionar como un paraguas protector que atenúe todos los sobre impactos del mundo externo e interno. En este caso fallaron los límites de protección física, corporal, emocional, sensorial y el pequeño Marcos se vio sometido a importantes intercambios sensoriales, en donde su piel transformada en un extenso campo de recepción perceptual recibió y acogió los intercambios erógenos de proximidad física con su madre.

Las intensas sensaciones erógenas produjeron exacerbación de ciertas zonas, muy bien descritas por el psicoanálisis, responsables finalmente de su enuresis y posteriormente de su eyaculación precoz.

Se entiende así que las sensaciones exacerbadas no pudieron ser adecuadamente ligadas en estratos de complejidad organizativa físico, neurológico, psicológico, invadiendo a Marcos, sin que este pudiese diferenciar control y placer.

La eyaculación precoz aparece así como un descontrol sensorial que responde rápidamente a la exacerbación de sensaciones genitales y corporales de índole erótico. Cada mujer que Marcos ha tenido en su vida despierta memorias corporales que sin orden, escalan rápidamente en su tensión interna, la que se hace cada vez más insoportable y terminan por explotar en la única salida aprendida desde niño. La expulsión del contenido uretral, que lo llena de satisfacción y placer y al mismo tiempo lo libera de la tensión insoportable memorizada en su cuerpo.

Se produce entonces en la clínica la comprobación de la paradoja que implica la intimidad sexual. Para disfrutar del encuentro íntimo con otro y alcanzar la plenitud sensorial sexual y mantenerse en esta, se debe ser capaz de tolerar el displacer fisiológico de la tensión. En otras palabras, para pasarlo bien en el sexo se debe tolerar pasarlo mal fisiológicamente, se debe tolerar el desequilibrio tensional que implica la pérdida de la homeostasis fisiológica (equilibrio). Cómo se logra esto?

Hay varios caminos para aquello: Marcos siguió uno de ellos; ante la invasión de sensaciones que se hacen intolerables, diseñó un cortocircuito que lo liberó de este tsunami de sensaciones: eyacula rápidamente y libera toda la tensión.

El colecho transformó su vida, generando baja intimidad como mecanismo de sobrevivencia. Paradójicamente en donde debió haber buena intimidad, que es el supuesto de los seguidores del colecho, más allá de los parámetros sanos, generó desconexión como salvavidas al torrente de sensaciones agolpadas en su memoria corporal. En donde debió haber placer de compartir, generó sufrimiento y distancia como mecanismo de regulación. Donde debió haber respeto y cuidado por el cuerpo del pequeño, hubo negligencia innecesaria.

Los padres deben ofrecerse como objetos de amor, imprescindibles y necesarios para el crecimiento y seguridad del pequeño, pero también deben aprender a renunciar a esta calidad de objetos de deseo y dejar que otros y otras ocupen ese lugar. Esto no ocurre solamente en la adolescencia. Allí se plasma en lo real, en lo concreto. Se inicia en la infancia, en la primera infancia, en un proceso gradual y continuo.

Debemos tener cuidado con el discurso totalitarista de hoy que insta a tomar nuevamente a nuestros hijos como objetos de deseo, pues muchas veces lleva consigo más necesidades paternas que auténticas necesidades del infante.

En un próximo artículo  me referiré a los mecanismos de regulación que se diseñan en el encuentro madre bebé y que van a ser fundamentales en la construcción de la intimidad, la sexualidad y la afectividad sana.

 

Dr. Christian Thomas Torres
Director General del centro de estudios de la Sexualidad Chile